Por qué compramos
Las grandes agencias de publicidad y los creadores de comerciales gastan billones de dólares para influenciarnos año tras año, y de hecho influencian nuestras vidas en prácticamente todos los niveles: lo que comemos, lo que bebemos, lo que tomamos si nos duele algo, la ropa que usamos, a dónde vamos de vacaciones. Estos profesionales de la persuasión, usualmente logran motivarnos e influenciarnos en menos de un minuto.

Vender es un proceso de motivación — y sucede en un instante. Si logras que la gente quiera algo lo suficiente, encontrarán el modo de justificar la compra. Una cosa muy importante a destacar es que la gente no compra lo que necesita, compra lo que quiere

Puede que necesites bajar de peso — y comprar una manzana en lugar de un chocolate en tu descanso de la tarde — pero no lo harás hasta que realmente quieras hacerlo... y tengas suficientes justificativos para auto motivarte.

Las fuerzas gemelas de motivación detrás del comportamiento humano son la necesidad de evitar dolor y el deseo de obtener placer. Por lo cual debemos vender consecuencias para ser efectivos. Hay consecuencias positivas — el placer que la gente obtiene al comprar tu producto. Hay consecuencias negativas — lo que perderán si no lo compran.

La fórmula maestra para la persuasión efectiva es muy simple. Debemos lograr que el prospecto asocie la acción de comprar a crear para si mismo un gran placer. La acción de no comprar nuestro producto debe entonces estar asociada a crear algún tipo de sufrimiento, inconveniencia, o pérdida — es decir — perderse el placer.

Si la persona no compra, es porque ha asociado más „dolor‟ con comprar que no comprar. Nuevamente, para persuadir efectivamente debemos vender las consecuencias. La gente toma decisiones basados en lo que creen que serán las consecuencias de esas decisiones. No compran para obtener un producto o servicio, compran para obtener los beneficios que piensan que el producto/servicio les brindará, o los “dolores” que evitarán teniéndolo.

Una de las partes fundamentales del proceso de venta es descubrir las necesidades y valores del prospecto.

¿Por qué? 

 Porque el factor más importante que motiva a alguien a comprar, es qué estén desconformes con las cosas tal como están. Vender es el proceso de encontrar el “dolor” de alguien (o sea, un deseo no concretado) y agitar las emociones que una persona tiene acerca de no haber satisfecho ese deseo.

Por qué compramos

Por qué compramos
Las grandes agencias de publicidad y los creadores de comerciales gastan billones de dólares para influenciarnos año tras año, y de hecho influencian nuestras vidas en prácticamente todos los niveles: lo que comemos, lo que bebemos, lo que tomamos si nos duele algo, la ropa que usamos, a dónde vamos de vacaciones. Estos profesionales de la persuasión, usualmente logran motivarnos e influenciarnos en menos de un minuto.

Vender es un proceso de motivación — y sucede en un instante. Si logras que la gente quiera algo lo suficiente, encontrarán el modo de justificar la compra. Una cosa muy importante a destacar es que la gente no compra lo que necesita, compra lo que quiere

Puede que necesites bajar de peso — y comprar una manzana en lugar de un chocolate en tu descanso de la tarde — pero no lo harás hasta que realmente quieras hacerlo... y tengas suficientes justificativos para auto motivarte.

Las fuerzas gemelas de motivación detrás del comportamiento humano son la necesidad de evitar dolor y el deseo de obtener placer. Por lo cual debemos vender consecuencias para ser efectivos. Hay consecuencias positivas — el placer que la gente obtiene al comprar tu producto. Hay consecuencias negativas — lo que perderán si no lo compran.

La fórmula maestra para la persuasión efectiva es muy simple. Debemos lograr que el prospecto asocie la acción de comprar a crear para si mismo un gran placer. La acción de no comprar nuestro producto debe entonces estar asociada a crear algún tipo de sufrimiento, inconveniencia, o pérdida — es decir — perderse el placer.

Si la persona no compra, es porque ha asociado más „dolor‟ con comprar que no comprar. Nuevamente, para persuadir efectivamente debemos vender las consecuencias. La gente toma decisiones basados en lo que creen que serán las consecuencias de esas decisiones. No compran para obtener un producto o servicio, compran para obtener los beneficios que piensan que el producto/servicio les brindará, o los “dolores” que evitarán teniéndolo.

Una de las partes fundamentales del proceso de venta es descubrir las necesidades y valores del prospecto.

¿Por qué? 

 Porque el factor más importante que motiva a alguien a comprar, es qué estén desconformes con las cosas tal como están. Vender es el proceso de encontrar el “dolor” de alguien (o sea, un deseo no concretado) y agitar las emociones que una persona tiene acerca de no haber satisfecho ese deseo.