sábado, 18 de agosto de 2018

El secreto de un negocio exitoso

El secreto de un negocio exitoso
Descubre tu por qué
Para los comienzos del siglo XX en Estados Unidos y Europa, era de necesidad nacional lograr inventar el primer avión.

Entonces; el gobierno de los Estados Unidos, decidió buscar a los mejores expertos en el área, para darles los miles de dólares que necesitarían, para lograrlo.

Ese experto fue Samuel Langley, presidente de la prestigiosa institución Smithsonian y lleno de títulos honorarios de las universidades como Yale, Harvard, Oxford y Cambrige.

Él tenía todos los contactos, conocía a las mentes más brillantes de la época y el dinero no era un problema.

Incluso, los periódicos lo seguían a todos lados y esperaban de él la hazaña casi segura de inventar el primer avión.

Samnuel Pierpont Langley tenía en aquella época lo que hoy diríamos la "receta del éxito".

Pero; los hermanos Orville y Wilbur Wright, quienes en 1889, eran dueños de una pequeña tienda de bicicletas, comenzaron a interesarse en la idea de la aviación.

14 años depués; en 1903, a pesar de no tener dinero, ni personal calificado, ni un periódico que los siguiera, los dueños de esa tienda de bicicletas, conquistaron el cielo al hacer volar por 58 segundos un avión por primera vez en la historia.

Su determinación y su convicción de que si lo lograban, cambiarían el mundo, fue el por qué suficiente para que personas trabajaran con ellos con sangre, sudor y lágrimas, hasta lograr el objetivo. Porque ellos creyeron, se sacrificaron y por eso ganaron.

Langley era diferente; lo hacía principalmente porque quería ser rico y famoso y buscó a otros expertos con la misma motivación.

Su visión estaba basado en ellos y no en un propósito mayor. En otras palabras; carecían del por qué.

Por esta razón; al fracasar Langley en sus intentos y ver que otros ya lo habían logrado, decidió renunciar y ese hecho es lo que Simon Sinek dice ser la prueba de que las motivaciones de Langley no eran las correctas.

Él pudo haber dicho; —es un invento increíble chicos, yo podría ayudarlos y mejorarlo aún más con nuestra tecnología—, pero no lo hizo, no fue el primero, no se hizo rico, no se hizo famoso, así que renunció.

¿Qué tiene que ver esto contigo?

Si tu como emprendedor, tienes como meta solo ganar dinero, ¡amigo; estás en problemas! Ya que solo hacerlo por el dinero, no inspira a otras personas a hacer suya tu causa. No habrán personas que estén dispuestas a sacrificarse contigo por la meta que quieres alcanzar.

Cuando el dinero es la meta, no atraes lealtad, no atraes esfuerzo sincero, solo atraes conveniencias y personas que abogarán por sus propios intereses.

Sólo si tu por qué, es fuente de inspiración para otros, ten por seguro que trascenderá. La historia ya ha demostrado muchas veces como eso funciona.

El por qué es muy importante, hasta con el más simple. Supongamos que quiero vender galletas y esta es mi principal motivación, —quiero servir las mejores galletas del mundo, porque quiero que cada persona se sienta feliz con nuestro producto, quiero que cada persona sienta una conexión profunda con cada bocado, que recuerden aquellos momentos donde ríen, esos momentos de felicidad que se albergan como un álbum de recuerdos en nuestra memoria. Quiero servirte así, porque tu y yo somos familia—.

No se tu; pero yo compraría galletas al que tiene esa motivación. Tienes grandes ideas, excelente; conéctalas con el mejor de los propósitos, que es servir a otros, si el propósito es correcto, el dinero y la fama vendrán siempre como lo que son; como un resultado.

Un saludo cordial.

Manuel Verdugo


Amigo mío, como solía decir Henry Ford "un negocio que no hace otra cosa más que dinero, es un pobre negocio".