miércoles, 12 de septiembre de 2018

Lo que tienen los pobres en la cabeza

Lo que tienen los pobres en la cabeza
Mayra Arena
¿Qué tienen los pobres en la cabeza?

Mucha gente se lo pregunta. Seguro que lo escucharon alguna vez a alguien preguntárselo.

Se lo preguntan cuando ven que tienen muchos hijos, cuando se portan violentos, cuando ven que usan ropa "rara" zapatillas extrañas.

Pero, sobre todo en las cosas cuando ven que los pobres siguen en el mismo nivel de pobreza.

¿Por qué los pobres no salen de la pobreza? ¿Por qué repiten las historias? ¿Les gusta vivir así?

Lo común en una persona pobre, rebelde, con resentimientos hacia los demás porque se siente menos es que sea hija y/o hijo que vive con su mamá, quien; es adolescente o lo fue, su padre los dejó, abandonó, etc., son muchos hermanos, todos son papá o quizá tengan uno padrastro.

Por ende la hija se casó a temprana edad, a los trece o catorce años, dejó la escuela a temprana edad y así sucesivamente entre otras cuestiones de 'barrio'.

Esta es la historia de Mayra Arena, originaria de Villa Caracol, Argentina. Donde ella vivía no había baños, aunque ella los conociera, su casa carecía de uno de uso normal. Conocía los baños de la escuela, los baños públicos, pero jamás había ido al baño de una casa.

Una tarde una amiga la invitó a jugar en su casa y en un momento del juego pidió pasar al baño.

Cuando pasó, su sorpresa fue que había dos baños; uno para grandes y otro para aseo personal (bidet).

Cuando empezó a ir a la escuela, todos sus amigos tenían útiles con los dibujitos de su gusto y ella tenía unos con dibujos para personas adolescentes y sus compañeras le decían que esas eran cosas de barón.

Ella; se moría por tener cosas como los demás del salón, algo que no reconocía, simplemente les decía que si le gustaban las cosas de barón. Momentos después a la que le decía que sus cosas eran de barón iba y la agarraba de los pelos.

La maestra no entendía nada, era un arranque violento aparentemente de la nada.

La realidad es que la violencia, empieza a ser una forma de vengarse de los demás por todo eso que ellos tienen y tu no.

Pero además; incorporamos erróneamente la idea de que cuando somos violentos nos tienen algo de respeto. Porque cuando una chica es violenta ya no le preguntan por qué tiene las zapatillas rotas, por qué la mochila es tan vieja, por qué nunca traes lo que pide la maestra, por qué tus útiles son de barón.

Después mucha gente se pregunta cuando nos ve en la juventud, en la adolescencia, usar unas zapatillas que cuestan una fortuna y se preguntan por qué usa ella esas zapatillas, con qué necesidad.

La realidad; es que después de tantos años, con zapatillas encontradas en la basura o rescatadas de algún lado, con útiles escolares regalados por el gobierno, con ropa heredada del primo, con chamarras regaladas.

Después de tantos años de vivir eso, cuando te puedes comprar unas zapatillas no te alcanza con poder comprártelo, se tiene que notar que te lo compraste y sentimos que así van a pensar que no somos tan pobres.

Nos sentimos mucho menos pobres con esa ropa de marca, sentimos que nadie se va a dar cuenta ya todos los años que pasamos con ropa de segunda, de la más barata del mercado.

Pero, además de que una mujer usa unas zapatillas traídas de otro planeta y de que es violenta porque cree que así la van a respetar y así se venga de todo lo que tienen los otros, además es vaga.

Esto se hace un mal hábito. No se si les haya tocado el clásico albañil que está construyendo una casa y ya el lunes no va al trabajo y la gente se pregunta por qué no trabajan.

No nos gusta trabajar, vivimos de planes.

Como muchos dicen, antes no había planes y éramos iguales.

La realidad es que esto viene marcado desde la infancia y hay una diferencia muy grande con la que yo insisto siempre; que no es lo mismo la pobreza estructural que la pobreza esporádica.

La pobreza esporádica la han conocido la mayoría de los argentinos, es cuando el jefe o jefa de familia se quedó sin trabajo, se conocieron los fideos blancos, se empezó a caminar en lugar de andar en auto y se sobrevivió, pero; siempre tuvieron a sus padres trabajando todos los días o saliendo a buscar trabajo todos los días y mandándolos a la escuela todos los días.

Los que crecemos en la pobreza estructural, los que crecemos en los márgenes de la sociedad vamos a la escuela cuando podemos, cuando se puede.

Jamás nadie nos enseña que hay que cumplir algo de lunes a viernes, jamás adquirimos la costumbre de madrugar todos los días.

Como ustedes saben; todo lo que uno no aprende de chico es muy difícil incorporarlo de grande. Después ocurre que los empleadores te dicen que si contrata a un flojo siempre le va a pasar algo y uno se dice por qué no vamos a trabajar y la verdad es que no tenemos incorporado el ritmo laboral.

Pero; cuando más se pregunta la gente qué tenemos en la cabeza los pobres es cuando nos ven tener muchos hijos, la gente se desespera cuando ve que los pobres tenemos hijos.

Y después de contarte esto; de que somos violentos, porque creemos erróneamente que así nos van a respetar y de que una mujer usa unas zapatillas caras porque así se va a ver menos pobre y de que somos vagos porque no tenemos incorporado el ritmo laboral.

Me gustaría tener algo más anecdótico, más entretenido para explicarles por qué tenemos hijos, pero; es mucho más simple, los pobres tenemos hijos porque es lo único que podemos tener, y tenemos muchos, porque encontramos en cada hijo, una razón para levantarnos cada día, a pesar de nuestra pobreza.

Ustedes dirán ¿por qué esta niña que creció así está parada acá contándoles esto? y es una pregunta legítima.

La realidad es que, una familia que te invita a su casa a jugar, te enseña mucho más que a usar el baño. Te enseña que la vida puede ser de otra manera, que te la puedes ganar de otra manera, que la puedes vivir de otra manera.

Pero, no solamente yo aprendí eso de ellos, ellos también lo aprendieron de mi y de mi familia.

Yo no se si ustedes también fueron el amigo que prestó el baño o el amigo que se sorprende del baño del otro amigo. Pero; esta bueno juntarse con gente que tiene un baño diferente y no sólo por el hecho de que te enseña que hay otras maneras de ver la vida.

Sino por lo más importante y lo que a mi me llevó muchísimos años entender, pues yo (Mayra) estuve muchos años enojada por los útiles escolares, las zapatillas, la ropa. Pero entendí, que nadie elige con que baño nacer.

La sociedad ha avanzado mucho, hoy se respeta más a las personas por su sexo, aunque elijan ser homosexuales, ahora ya se respeta más a la mujer, hay más equidad de género, pero; no nos escandalizamos por la pobreza.

Vamos por la calle y vemos a un tipo durmiendo en la intemperie y no nos escandaliza, vemos a un niño pidiendo dinero, vendiendo en lugar de estar en la escuela o jugando y no nos sorprende.

Lo que en realidad te quiero decir es que es una injusticia que a los pobres se nos condene por no ser educados, pero; nadie se pregunta jamás si recibimos educación y a los pobres se nos condena por no ser respetuosos, pero; nadie se pregunta si alguna vez recibimos respeto.

Y; si me pongo más abstracto, a los pobres se nos juzga mucho por ser fríos, por no ser amorosos, pero; nadie se pregunta nunca si recibimos alguna vez amor.

Yo se que cuesta mucho entender como somos y qué tenemos en la cabeza y se que es muy difícil comprender y ponerse en los zapatos del otro y se que muchas veces se enojan cuando nos ven ser como somos, pero; cada vez que se crucen con un pobre, un marginal, porque se van a cruzar, porque somos un montón, porque estamos por todos lados y porque no somos invisibles como muchos dicen.

Pero; cuando se los crucen, antes de enojarse, antes de preguntarse qué tienen estos tipos en la cabeza, me gustaría que piensen si se hubieran enojado con una niña que les hizo pis el bidet.

Un saludo cordial.

Manuel Verdugo


Esta es la historia de Mayra, no mía, me gustó y la compartí en mi blog. NO necesariamente refleja mis ideas.