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El mito del maestro Manole

La maldición del maestro Manole
La maldición del maestro Manole.

Richard
era arquitecto por pura vocación. Le encantaba el arte en todas sus vertientes y disfrutaba imaginando espacios preciosos pero útiles.

Aún así, no había triunfado todo lo que quisiera, trabajaba en un buen estudio de arquitectura pero consideraba que le daban pocas oportunidades para crecer.

Y en ese lugar fue donde escuchó hablar sobre un proyecto que los arquitectos más reputados estaban rechazando.

Se trataba de la restauración de una iglesia en el este de Europa. Al parecer, el sitio era de lo más místico. En torno a él había una vieja leyenda muy macabra.

La verdad es que Richard nunca había oído hablar de ese templo, así que rápidamente corrió a informarse.

Buscó en Google el Monasterio de Argeş y enseguida empezó a ver muchas páginas que nombraban el mito del Maestro Manole.

Él era el jefe de obra en la construcción de un monasterio. Tenía a su mando a nueve albañiles más, juntos debían responder a las órdenes del rey.

Pero por mucho que se esforzaban en avanzar durante el día, por la noche todo se derrumbaba como por arte de magia.

Una noche, Manole soñó con una voz que le decía que era necesario un sacrificio humano para que la construcción saliese adelante.

Decidió que debía emparedar a la primera mujer que acudiera al lugar. Era el único modo de acabar con la maldición.

Al día siguiente, comunicó su decisión al resto de personal. Estos se quedaron totalmente aterrorizados, pero aceptaron, no querían defraudar al rey.

Con lo que no contaba Manole es con que su propia mujer fuese la primera en acudir.

Había rezado para que no fuese así, incluso había implorado tormenta para disuadirla, pero Ana luchó contra viento y marea para ir a verlo y eso la condenó.

Sin pensarlo, nada más verla los albañiles empezaron a rodearla. Ana no entendía lo que ocurría, pero pensó que se trataba de una simple broma.

Supo que no lo era cuando vió que los muros de cemento la rodeaban completamente, estaba atrapada. Solo ahí pidió ayuda desesperadamente. Pero nadie, incluido su marido, la ayudó. Ana estuvo tres días sepultada en vida, hasta que finalmente su voz se apagó.

El mito decía que gracias a eso, el monasterio era precioso. De hecho, el rey fue a verlo y quedó completamente impresionado. Tanto, que quiso comprobar hasta dónde podía llegar la fuerza de la leyenda.

Preguntó a los constructores si eran capaces de construir algo todavía más hermoso y estos no dudaron en responder que sí. Por ello, el rey los encerró en la parte alta y derribó toda escapatoria posible. Murieron intentando salir y se dice que justo donde cayó Manole nació una fuente.


Richard leyó la historia totalmente fascinado. Estaba seguro que era una gran mentira, pero le parecía increíble que alguien estuviese dispuesto a perder lo que más quería por hacer que un lugar fuese precioso.

En cierto modo, admiraba a Manole. Por ello, decidió hablar con su jefe y ofrecerse voluntario para liderar la reforma. Todos habían rechazado el proyecto, así que en pocos días ya estaba volando a Rumanía.

Una vez allí, lo más complicado fue reunir a un equipo, los albañiles locales tenían absoluto pánico al lugar. Pero consiguieron reunir a un grupo de gente y las obras comenzaron.

Richard estaba muy emocionado, pero pronto eso se tornó en desesperación. Desde el minuto uno las cosas no salían bien. Los cálculos eran correctos pero los muros se derrumbaban, las paredes parecían no querer levantarse.

Y encima, al derribar una de ellas, encontraron unos huesos. Por el cráneo estaba claro que eran humanos, la leyenda había sido cierta.

Muchos de los obreros se fueron al comprobar que por dentro, las marcas de las uñas y los golpes dejaban a las claras lo que había sufrido aquella persona, era absolutamente terrorífico.

Pero Richard no estaba asustado, sino todo lo contrario. Estaba emocionado, y acordándose de Manole, se prometió que iba a hacer lo que fuera necesario para reconstruir el monasterio.

Por la noche tenían un guarda de seguridad encargado de custodiar la obra. Esperó a que empezara su turno, y agarrando una herramienta de obra, le pegó fuertemente en la cabeza.

El vigilante cayó desplomado, pero no murió. De hecho había con él otro compañero que enseguida agarró a Richard y llamó a la policía.

Tras varias valoraciones psicológicas el arquitecto fue internado en un psiquiátrico. Pero desde allí, siguió armando su plan, quería acabar su trabajo.

Por ello, preparó concienzudamente una estrategia para escaparse. Y además, con una nueva víctima.

En un turno de noche, consiguió engañar a su hermana para que le ayudase a huir. Pero al salir por la puerta principal le dijo, vamos al Monasterio de Argeş.

¿Saldría ella viva de allí?
 

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