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Quiero volver a amar

Quiero volver a amar
Plática con Dios

Un hombre quien ha perdido el amor, va en busca de el creador de todas las cosas

Al lograr encontrarlo, después de mucho esfuerzo, éste le comunica que siente un vació en su cuerpo. Esto debido a que ya no siente amor por las cosas, ni por las personas. 

Pero Dios se rehúsa a hacerlo, le contesta que no es un rompecabezas al que armar. 

De los fracasos se aprende. Si hay algo mal hecho, es mejor dejarlo así, con el tiempo las cosas pueden componerse mejor que en ese instante. 

Más si se sabe que tiene solución, pues adelante. Siempre y cuando, las emociones no estén por encima de la razón. 

De los éxitos y fracasos es de los que se aprende a vivir mejor y como consecuencia, obtener la experiencia con la que le vamos a ayudar a los más jóvenes. En si; a los nietos. 

El siguiente texto, lo saqué de Internet, y creo que es una buena reflexión para ti, para mi y para todos. 

Espero que les guste: 

Yo: Hola Dios. 
Dios: Hola …
Yo: Me estoy desmoronando. ¿Me puedes volver a armar?
Dios: Preferiría no hacerlo.
Yo: ¿Por qué?
Dios: Porque no eres un rompecabezas.
Yo: ¿Qué pasa con todas las piezas de mi vida que se caen al suelo?
Dios: Déjalos allí por un tiempo. Se cayeron por una razón. Déjalas estar allí un rato y luego decide si necesitas recuperar alguna de esas piezas.
Yo: ¡No lo entiendes! ¡Me estoy rompiendo!
Dios: No, tú no entiendes. Estás trascendiendo, evolucionando. Lo que sientes son dolores de crecimiento. Estás desprendiéndote de las cosas y las personas en tu vida que te están reteniendo. No se están cayendo las piezas. Las piezas se están poniendo en su lugar. Relájate. Respira profundamente y deja que esas cosas que ya no necesitas se caigan. Deja de aferrarte a las piezas que ya no son para ti. Deja que se caigan. Déjalas ir.
Yo: Una vez que empiece a hacer eso, ¿qué me quedará?
Dios: Solo tus mejores piezas.
Yo: Tengo miedo de cambiar.
Dios: Te sigo diciendo: ¡NO ESTÁS CAMBIANDO! ¡ESTÁS CONVIRTIÉNDOTE!
Yo: ¿Convirtiéndome, en quién?
Dios: ¡Convirtiéndote en quien yo creé para que fueras!
Una persona de luz, amor, caridad, esperanza, coraje, alegría, misericordia, gracia y compasión.
Te hice para mucho más que esas piezas superficiales con las que has decidido adornarte y a las que te aferras con tanta codicia y miedo.
Deja que esas cosas se te caigan. ¡Te amo! ¡No cambies! ¡Conviértete! ¡No cambies! ¡Conviértete! Conviértete en quien quiero que seas, en quien creé.
Voy a seguir diciéndote esto hasta que lo recuerdes.
Yo: Ahí va otra pieza.
Dios: Sí. Deja que sea así.
Yo: Entonces ... ¿no estoy roto?
Dios: No, pero estás rompiendo la oscuridad, como el amanecer. Es un nuevo día. ¡Conviértete! ¡Conviértete en quien realmente eres!
Autor desconocido.

En lo personal, no me gustan las reflexiones como ésta, lo que pasa es que me la pidieron y aquí la tienen. 

Pueden dejar sus comentarios sobre que piensan del artículo. 
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