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El lápiz

 
El lápiz
El lápiz.

Estamos en septiembre y eso solo quiere decir una cosa…

¡De vuelta al colegio!

Seguro que muchos de ustedes acaban de empezar las clases y estamos casi convencidos de que en sus relucientes estuches repletos de material escolar, no falta un lápiz.

Comprobado, seguro que tienes alguno.

Aunque seas de portaminas, ¡el lápiz siempre está ahí!

El lápiz de grafito o lapicero; es uno de los útiles más usados para la escritura borrable. Y cómo muchos de los inventos importantes de la historia, se creó en tiempos de Guerra.

En el siglo XVI, Inglaterra tenía uno de los mayores yacimientos de grafito de Europa. Las minas inglesas de grafito eran explotadas por la corona. El material era muy preciado y se utilizaba en los moldes de balas de cañón por su resistencia al calor.

En esos tiempos, lo que se utilizaba para dibujar, además de la tinta y las plumas, eran varillas de grafito puro envueltas en papel o tela.

En 1792 se cortaron las relaciones entre Francia e Inglaterra. Con menos grafito disponible, Lazare Carnot, encargado de organizar al Ejército Revolucionario Francés, que fue el que puso a Napoleón en el poder de Francia y derrocó al Rey Luis XVI, no podía malgastarlo en lápices. Así que encargó al ingeniero Jacques-Nicolás Conté, que ideara un nuevo método.

Conté pensó en mezclar polvo de grafito, aprovechando las sobras del material de las balas con arcilla, cocer la mezcla y presionar la masa entre dos mitades de un cilindro de madera.

Unos años antes, el austríaco Josef Hardtmuth, un hijo de carpintero que llegó a ser arquitecto de los Príncipes de Liechtenstein, descontento con la baja calidad de los utensilios de los que entonces se disponía para escribir, tuvo una idea similar a la del francés.

Conté patentó su invención en Francia, que luego se popularizó y comenzó a utilizarse en diversas fábricas, agregando más adelante accesorios como la goma de borrar o los lápices de colores.

En 1812 el estadounidense William Monroe perfeccionó este proceso. John Eberhard construyó la primera fábrica de lápices en gran escala, en Estados Unidos.

En las últimas décadas del Siglo XX, Brasil era uno de los principales productores de lápices, con 4.500 millones de unidades por año.

La dureza de los lápices depende de la proporción entre grafito y arcilla: cuanto más grafito; cuanto más se utilice, más blando u oscuro es el trazo del lápiz.

Según la cantidad de arcilla se podía regular la dureza del lápiz.

Esta mezcla todavía se usa hoy en día en los lápices, determinando si es H, HB o B.

El placer de escribir y dibujar con un lápiz recién afilado es un pequeño lujo que todos nos podemos permitir.

El lápiz sigue siendo hoy en día un instrumento imprescindible en todo el mundo y lo seguirá siendo durante mucho tiempo.

¡Desde este blog les queremos desear mucha suerte en el inicio del curso!


Bibliografía

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